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La educación en moda se encuentra con la academia

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En este episodio, "La educación en moda se encuentra con la academia", que forma parte de la serie "El futuro de la educación en moda", exploramos el cambio de la formación profesional a la titulación académica, el cual ha llevado a los estudiante a aprender menos habilidades específicas, y además llega con un precio más elevado.

A mediados de la década de 1990, la enseñanza de la moda se comenzó a integrar más a la academia, permitiendo a los estudiantes de moda recibir algo más que una formación profesional. Sus estudios de diseño de moda o de mercadotecnia de moda se comenzaron a combinar con una educación tradicional de artes liberales o de negocios, que conducía a una licenciatura. Esto tuvo el efecto de formalizar, incluso legitimar, la moda como una actividad académica y una carrera deseable. Y con la creciente proliferación de contenidos de moda en los medios de comunicación, especialmente con Project Runway y con los blogs, seguidos de los teléfonos inteligentes y las redes sociales, las universidades se dieron cuenta rápidamente del potencial económico de ofrecer programas en moda.

El cambio de la educación en moda a un entorno de artes liberales requiere que los estudiantes tomen cursos no relacionados con la moda, como ciencias, matemáticas e historia, por mencionar algunos, con el fin de cumplir con los estándares de acreditación para obtener un título universitario. Si bien esto garantiza una educación más completa, también significa menos tiempo para concentrarse en las materias relacionadas directamente con temas de moda, así como en la formación de habilidades técnicas. Para los estudiantes de licenciatura, esto significa tomar una serie de cursos básicos, y tal vez una o dos optativas, sin tener la oportunidad de profundizar o de obtener experiencia en un área en particular. El objetivo se convierte en proporcionar una base de conocimientos y en construir la capacidad de pensar de forma crítica, que son las bases de una educación en artes liberales, sobre la que los estudiantes puedan construir, una vez que entren en la industria. Aunque este enfoque es ciertamente valioso, también ha conducido a una brecha entre los conocimientos y las habilidades reales con las que se gradúan los estudiantes y lo que los empleadores esperan o necesitan de ellos. 

Es más, conforme la industria de la moda se hace más global y corporativa, y la tecnología se vuelve cada vez más importante — desde la codificación, hasta el análisis de datos y la Inteligencia Artificial — la mayoría de los programas de moda no están capacitando a los estudiantes en las disciplinas emergentes. Esto significa que los estudiantes de moda están perdiendo cada vez más oportunidades importantes de trabajo que están quedándose en manos de quienes se gradúan de otras disciplinas más centradas en tecnología, finanzas y operaciones, como se indica en un informe reciente del Consejo de Diseñadores de Moda de América. Es por eso que, conscientes de este cambio, las escuelas han tratado de adaptar sus programas para incluir más de estas habilidades. Por ejemplo, no es poco común que los estudiantes de diseño de moda ahora tomen cursos de negocios, incluyendo comercio electrónico o creación de marca, ambos muy importantes en un mundo que le habla directo al consumidor. Pero en el mundo de la educación acreditada, cuando se añade algo, también hay que quitar algo. 

Además, con el crecimiento y la integración de la moda en el sistema académico formal viene un aumento significativo en el precio de las colegiaturas. Hoy es más caro que nunca obtener un título en moda, con colegiaturas que alcanzan casi los 52,000 dólares al año en las escuelas de mayor prestigio, como Parsons School of Design de Nueva York. Esto es bastante significativo al tomar en cuenta que un graduado promedio en la ciudad de Nueva York comenzará su carrera con un salario inicial de aproximadamente 32,000 dólares, compitiendo con más de 2,200 graduados en diseño de moda al año y en un mercado general en el que los puestos de trabajo están reduciéndose a causa de la subcontratación en otros países y el efecto de la tecnología. De acuerdo con datos de Fashionista, actualmente sólo hay 23,100 personas empleadas como diseñadores en Estados Unidos. La relación es muy sencilla, el exceso de oferta de personas que solicitan empleos, combinado con la escasez de puestos de trabajo disponibles está manteniendo los salarios bajos y, en consecuencia, dejando a los estudiantes endeudados y sin trabajo. 

Estas problemáticas están obligando a reevaluar la educación en el sector de la moda para que esté más en línea con las necesidades de la industria. Últimamente han proliferado las startups educativas, sobre todo de educación en línea, que ofrecen opciones de aprendizaje más flexibles, asequibles y accesibles. Aunque no tienen la capacidad de ofrecer títulos, ni siquiera certificaciones — que aún son consideraciones importantes para los estudiantes y sus padres — están empezando a cambiar la conversación y la ecuación de lo que debe ser una educación en moda en una industria en plena transformación. 

En nuestro próximo episodio, nos centraremos en el profesorado de educación en moda, que se esfuerza fuertemente por legitimar su papel en el mundo académico y desarrollar un sistema que apoye a los futuros académicos de la moda, pero que también está consciente de su papel en educar a los estudiantes para una industria que cambia rápidamente, misma que muchos profesores han dejado atrás.